Niños y Animales

El nacimiento de un bebé o la adopción de un niño/a siempre van unidos a una gran excitación, ansiedad y estrés, pero no sólo para la familia, también las mascotas se ven afectadas. Algunos perros y gatos pueden pasar una mala época durante el proceso de adaptación, especialmente si se trata del primer niño, pero una buena preparación y planificación pueden ayudar a hacer frente a los cambios.


¿Cómo va a responder mi mascota a la nueva llegada?nios_y_animales

Hay tantas variables a tener en cuenta que es imposible saber con precisión qué respuesta tendrá el animal cuando llegue el niño/a. No obstante, hay ciertas consideraciones  que pueden servir para  intuir cómo reaccionará.

 

¿Cuánta interacción ha tenido el animal con niños anteriormente? ¿Cómo reaccionó en esos casos?

Evidentemente, aquel que reaccionó de forma agresiva o con miedo es el que más debe preocupar a los padres. Si hay antecedentes de agresividad se debería contactar con el veterinario para determinar las situaciones concretas que han provocado los incidentes y la mejor manera, si la hay, de hacer una transición. Si el veterinario no puede ofrecer la ayuda necesaria, debería consultarse a un especialista en comportamiento. Si los problemas anteriores fueron con un determinado niño, con un grupo de edad especifico o bajo unas circunstancias determinadas, es posible diseñar un programa de tratamiento para intentar resolver el problema antes de la llegada del bebé.

La falta de socialización a niños se produce en aquellos animales que han tenido poca o ninguna interacción con niños o bebés y puede llevar a situaciones de ansiedad o miedo asociadas a las imágenes, los sonidos y los olores nuevos. Si no hay experiencias desagradables cuando llega el niño y las primeras interacciones son positivas, no habrá problemas. Incluso si el perro nunca ha reaccionado agresivamente a los niños, hay que asegurarse de que todas las interacciones sean positivas para que la relación entre el niño y el animal tenga un buen inicio.

Después de las presentaciones, hay que considerar las diferentes etapas en el desarrollo del niño. A medida que el pequeño pasa de ser llevado en brazos a arrastrarse, a gatear y finalmente a andar, algunos animales pueden tener problemas  para adaptarse a estos cambios. El miedo, los desafíos relacionados con la posición social, las demostraciones posesivas y las conductas de juego pueden acabar en agresión si no se saben anticipar, interpretar y prevenir. Incluso cuando no se manifiesta una agresión, es posible que el perro empiece a manifestar otros problemas de comportamiento relacionados con la ansiedad o el miedo, tales como anorexia, trastornos compulsivos (por ejemplo, lamerse los flancos, dermatitis acral por lamido) o conductas destructivas (por ejemplo, eliminación inapropiada de heces o orina, marcaje, mordisqueo o escarbado).

 

¿Cómo podemos prepararnos para la nueva llegada?

Los problemas de comportamiento (destrucción, eliminación, trastornos compulsivos, aumento de la demanda de atención, ansiedad generalizada) no se desarrollan directamente por la llegada del bebé, sino más bien por los cambios que ésta conlleva. Con nueve meses para prepararse para la llegada de un bebé, la mejor manera de minimizar los problemas y ayudar al animal en el proceso consiste en realizar cambios graduales de modo que todo esté listo cuando llegue el niño. Debe tenerse en cuenta cualquier cambio necesario en la rutina de la casa, juego, ejercicio o atención en la vida del animal, para que los ajustes puedan empezar a hacerse bien antes de la llegada del bebé. Es imprescindible establecer cuál será la habitación del bebé por adelantado. Si el animal ha de permanecer fuera de la habitación, el acceso debería denegarse antes de que llegue el niño; si, por el contrario, la intención es permitir al animal entrar a la habitación bajo supervisión, debe empezarse acompañándole a la habitación para que se vaya adaptando a los nuevos olores y a la nueva disposición. Se le deja investigar la zona, las mantas, los muebles nuevos y se le halaga o se le ofrece un premio en forma de comida para que pueda desarrollar una asociación positiva con cada una de las nuevas señales.

En los perros, es esencial revisar o mejorar las técnicas de obediencia para poder controlarlos con seguridad y eficacia en cualquier situación. El adiestramiento de obediencia debe repasarse todos los días en diferentes localizaciones y circunstancias. Es recomendable practicar cada orden en diferentes habitaciones, en el jardín, durante los paseos, cuando hay invitados en la casa, etc. Hay que concentrarse en las órdenes que en ese momento sean menos satisfactorias y utilizar recompensas para perfeccionar gradualmente la respuesta. Así, el perro aprende a permanecer quieto durante periodos progresivamente más largos, a venir de distancias más lejanas y a caminar justo al lado de los propietarios aunque haya distracciones. Cualquier problema en el comportamiento que se detecte debería resolverse antes de que llegue el bebé.

nios-y-animales-2Algunos animales pueden sentirse ansiosos o tener miedo ante cualquiera de los nuevos y diferentes estímulos asociados con la visión, los sonidos o los olores del nuevo niño. Poner grabaciones de llantos de bebé, tener una muñeca envuelta en una manta, dar un paseo con el cochecito del bebé, incluso simular cambiar los pañales, estimula algunas de las experiencias a las que el animal pronto estará expuesto. Si hay algún signo de ansiedad asociado con algunas de éstas situaciones, debe practicarse y repetirse un entrenamiento basado en recompensas hasta que el animal no presente el problema en presencia del estímulo. El animal puede realmente aprender a disfrutar de estos nuevos estímulos si se ve recompensado con su juguete favorito, un premio en forma de comida o muestras profusas de afecto durante el adiestramiento.

Una vez el animal deja de mostrar miedo o ansiedad en algunas o en todas las situaciones anteriores, es muy útil pedir ayuda a familiares y amigos con niños. Pasear al perro mientras se lleva al niño en el carrito, llevar un bebé por la casa, alimentarlo en presencia del perro, animar a los niños a que jueguen en la parte opuesta de la habitación en la que se encuentra el perro. El animal debe estar controlado, preferiblemente con una correa y con un collar de cabeza y debe recibir premios para mantener la asociación positiva. También se puede utilizar un bozal para tener mayor seguridad, en especial cuando se va a exponer al animal a nuevas situaciones. Al final de la visita se puede incluso dejar que el perro se relacione con el niño bajo estricta supervisión de un adulto, pero sólo si se mantiene relajado y no muestra miedo o ansiedad.

En gatos, la adaptación más importante se relaciona con los cambios que se van a producir en la casa. Aunque pueden presentar respuestas de miedo y ansiedad ante la visión o los sonidos de un bebé, adaptarse a los cambios del hogar es a menudo lo más duro para los gatos. Si hay que comprar muebles nuevos, alterar las costumbres en cuanto a alimentación, sueño, eliminación, o áreas de juego y mantener al gato fuera de ciertos lugares como la cuna, es mejor hacerlo antes de la llegada del bebé. Para disminuir las posibilidades de que el gato marque con orina o arañe el mobiliario nuevo, la introducción a los nuevos espacios debe hacerse bajo supervisión del propietario. nios-y-animales-3Una vez el gato ha investigado y se ha restregado en los muebles, disminuyen las probabilidades de marcaje. De forma similar, cuando se pone la cuna, el gato puede querer marcarla, investigarla o incluso dormir en ella. Para evitarlo se pueden poner trampas (antes de que llegue el bebé) para enseñar al gato a no ir a las zonas prohibidas.

Hay que recordar que todas estas técnicas tienen como finalidad ayudar al animal a adaptarse a los cambios que se producirán en la casa y en las costumbres antes de que llegue el bebé. Después habrá muy poco tiempo para ocuparse de las necesidades del animal y además habrá más variables a las que tendrá que adaptarse. Aunque el gato muestre miedo o ansiedad durante este entrenamiento pre-llegada, esta ansiedad no estará asociada a la presencia del niño/a. El gato no tendrá ninguna razón para desarrollar hostilidad al bebé.

 

¿Qué hay que hacer cuando llega el bebé?

Nunca hay que precipitar los acontecimientos y deben evitarse siempre las situaciones que puedan provocar miedo, ansiedad o incomodidad en presencia del bebé. Se intentará que todas las asociaciones y experiencias en presencia del bebé sean positivas y es recomendable mantener e incluso aumentar los entrenamientos, ejercicios y juegos.

También los animales curiosos y cariñosos pueden tener problemas a la hora de acostumbrarse a un nuevo miembro en la familia. Dar saltos para saludar cuando se lleva al bebé en brazos, ladrar mientras duerme, lamerle la cara, o arrimarse a dormir contra el bebé, que aún no es capaz de cambiar de posición, son algunos de los problemas potenciales que habrá que tener en cuenta. Es fundamental supervisar todos los encuentros entre el animal y el bebé y procurar mantener al animal fuera de la habitación del niño durante las horas de dormir. Es muy útil asegurarse de que el perro esta controlado y que responde a las órdenes de obediencia. En algunos casos, mantener al perro con la correa puesta es una forma de asegurarse control adicional. También es conveniente, sobre todo en el caso de los gatos, mantener las uñas recortadas para evitar accidentes por arañazos.

El factor más importante del readiestramiento es premiar al animal cuando manifieste un comportamiento relajado y obediente en presencia del niño. En muchas casas habrá menos tiempo y energía disponible para el animal. Mientras los propietarios se centran en el niño o en las tareas asociadas a la paternidad, el perro puede ser ignorado, castigado por acercarse demasiado o encerrado en otra parte de la casa. El animal todavía jugará, hará ejercicio, recibirá afecto, comida y atención, pero a menudo no será así hasta que el bebé se haya dormido o esté al cuidado de otro miembro de la familia. Muchos animales enseguida aprenden que la presencia del bebé es un periodo de falta de atención, encierro e incluso castigo, mientras que la ausencia del bebé es una señal que indica que van a suceder "cosas buenas". Es conveniente invertir esta situación. El propósito es enseñar que las cosas positivas o buenas suelen ocurrir cuando el niño está presente. Hay que procurar que el animal esté en la habitación para comer o jugar mientras está presente el bebé y darles de comer a los dos al mismo tiempo. Acariciar, jugar o dar premios de entrenamiento (tras una orden como "siéntate") en presencia del niño o llevar al perro para jugar o pasear al mismo tiempo que al bebé son otros ejemplos.

 

¿Qué hay que hacer si aparece una conducta agresiva?

La aparición de este tipo de conducta es muy angustiante, sea cual sea el motivo. Se tiene que tomar una decisión inmediata, o quedarse el animal y entrenarlo o deshacerse de él. Los perros que se dirigen de forma agresiva a los niños pueden estar motivados por miedo, por posesión o por jerarquía, por poner algunos ejemplos. La agresión, en especial la relacionada con el miedo, suele surgir inmediatamente después de la llegada del bebé o cuando éste empieza a moverse por sí mismo. Conforme el niño va creciendo y empieza a desafiar al perro, pueden empezar a verse otras formas de agresión como la relacionada con el orden social dentro de la casa. La agresión en gatos hacia los niños puede ser inducida por miedo o defensa del territorio, estar relacionada con el juego mal dirigido o deberse al instinto de predación. Para la mayoría de casos de agresión, en especial los dirigidos hacia niños, es muy recomendable buscar el consejo de un especialista, ya que habrá que hacer un diagnóstico preciso, determinar el pronóstico (las posibilidades de un tratamiento seguro y eficaz) y recibir orientación a durante el programa de tratamiento. Aunque algunos casos se trataran de forma rápida y segura, la mayoría requieren muchas precauciones para evitar accidentes y mucho tiempo, esfuerzo y obligaciones para seguir el plan terapéutico. Independientemente de la causa de la agresión, los perros que muerden deberían mantenerse  atados con una correa, a poder ser con un collar de cabeza, con bozal y bajo supervisión si hay niños pequeños. Los gatos agresivos deberían mantenerse en otro lugar, excepto si se mantienen en un transportín, con arnés y correa o bien supervisados.

This client information sheet is based on material written by: Sarah Heath, BVSc, DECVBM-CA, MRCVS, Daniel S. Mills, BVSc, PhD, ILTM, CBiol, MIBiol, MRCVS.

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